Belleté

Aquella mañana, Belleté acudió a la Misión en busca de auxilio. Su madre llevaba cinco días y cinco noches sin dormir. Aquejada de demencia senil, la última noche se la había pasado despojándose de todas sus ropas corriendo por el huerto. Paul no dudó en pertrecharse con el óleo y una dosis de calmantes y allá que nos presentamos. No sé si fue el sacramento, la botica moderna o el inmenso amor con el que Paul gestionó la situación lo que logró que aquel día Almaz descansara y, con ello, toda la familia. Lo comprobamos al día siguiente, invitados al café de la tarde, acompañado de sendos platos de habas y boniatos.  

Almaz. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
óleo. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
el sueño de Almaz. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero

Cuando llegamos al día siguiente, la escena era bien distinta. Almaz se encontraba postrada en la cama, la única cama que habíamos visto en todas las casas que habíamos visitado hasta entonces. Tampoco veríamos ninguna otra en el futuro. El ambiente respiraba ya el olor de un rico café, acompañado, como en otras ocasiones, de numerosos vecinos dispuestos a participar de la tertulia. Entre ellos, una de las vecinas que días antes se había acercado a la Misión para compartir con nosotros una dolencia reciente, posiblemente una mastitis en un pecho, que no le impidió seguir amamantando a su hijo con el otro pecho.

vecinos. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
lactancia. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
Belleté. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero

Belleté, “fue superior” en la lengua local, hijo de Almaz, hermano de Zenebé, suegro de Mamité y abuelo de Amanuel, goza, como en general los ancianos y las personas del valle, del mayor rango social. Se les supone, igualando edad y prestigio, la veteranía y experiencia suficientes como para disponer del mejor juicio en todos los órdenes de la vida. Son consultados y se contrasta su opinión para emprender o para canalizar cualquier asunto relevante para la comunidad. 

Belleté. II Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
la marmita. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero

Las paredes de la casa de Belleté están pintadas. La casa dispone, además, de varias dependencias. Destaca el espacio reservado para el almacén y, en especial, la cocina, que a menudo hace las veces de alcoholera, pues allí se elabora el “áreke” * . En ese momento estaba Mamité cuando entramos en la cocina, preparando el liquidito en el alambique casero.

Mamité y el depósito de “áreke”. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
el arpa de hierba. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero

Y así, la tertulia aderezada de “áreke”, la serenidad en las miradas y los juegos infantiles, tan cándidos ellos, hacen grande la tarde en casa de Belleté.

la sierra. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero
el abuelo. Valle de Lagarba. Etiopía, 2020. © Joaquín Rivero

* Nota: el “áreke” es un licor producido normalmente de forma casera con base de maíz y que puede tener entre un 85 y un 95 % de alcohol.

Fotografía de cabecera: Belleté y su nieto Amanuel© Joaquín Rivero

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